Esta entrada está dedicada especialmente a mis alumnos de 3III. ¿Recuerdan el texto que leímos en clase sobre "La mirada del Otro" según Sartre? ¿Recuerdan la jornada en el primer taller en el espacio Surgir? Bien. Me pareció interesante compartir con ustedes una poesía de Victoria Santa Cruz Gamarra (Perú) que manifiesta de manera poética cómo una niña descubre el significado real de la palabra “negra”. Cabe destacar que este poema nació desde la experiencia personal de Victoria quien contó en una oportunidad que cuando era una niña, y mientras jugaba en su barrio, otra niña manifestó que no quería jugar con ella porque era "negra". Victoria dijo que hasta ese momento ella "no sabía que era negra"o mejor dicho, no sabía lo que eso implicaba. Fue la mirada de esa otra niña la que le hizo descubrir que su color de piel era objeto de discriminación.
Les comparto la poesía y luego dos videos. El primero corresponde al de una niña que declama esta bellísima poesía rítmica (este video fue viral en las redes hace unos meses), y el segundo es la versión de su autora. Espero les guste.
Me gritaron: ¡Negra!
Tenía siete años apenas,
apenas siete años...
¡qué siete años!
¡no llegaba a cinco siquiera!
De pronto unas voces en la calle
De pronto unas voces en la calle
me gritaron: «¡Negra!»
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra!
¿Soy acaso negra? - me dije (¡sí!)
¿qué cosa es ser negra? (¡Negra!)
y yo no sabía la triste verdad
que aquello escondía (¡Negra!)
Y me sentí negra (¡Negra!),
como ellos decían (¡Negra!)
y retrocedí (¡Negra!)
como ellos querían (¡Negra!)
Y odié mis cabellos y mis labios gruesos
y miré apenada mi carne tostada
Y retrocedí (¡Negra!)
Y retrocedí...
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
Y pasaba el tiempo,
y siempre amargada
seguía llevando a mi espalda
mi pesada carga
¡Y cómo pesaba!...
Me alacié el cabello,
me polveé la cara,
y entre mis entrañas siempre
resonaba la misma palabra:
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
Hasta que un día que retrocedía,
retrocedía y que iba a caer-
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¡Negra! ¡Negra! ¡Negra!
¿Y qué? ¿y qué? (¡Negra!)
¡sí- (¡Negra!)
soy- (¡Negra!)
negra!- (¡Negra!)
¡negra soy! (¡Negra!),
¡sí- (¡Negra!)
soy- (¡Negra!)
negra!- (¡Negra!)
¡negra soy!
De hoy en adelante no quiero
laciar mi cabello (¡no quiero!),
Y voy a reírme de aquellos,
que por evitar – según ellos –
que por evitarnos algún sinsabor
llaman a los negros «gente de color»
¡Y de que color! (NEGRO)
¡Y qué lindo suena! (NEGRO)
¡Y qué ritmo tiene!
¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO!
¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO!
¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO!
¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO!
¡Al fin!
al fin comprendí (¡al fin!)
ya no retrocedo (¡al fin!)
y avanzo segura (¡al fin!)
avanzo y espero (¡al fin!)
Y bendigo al cielo porque quiso Dios
que negro azabache fuese mi color,
Y ya comprendí (¡Al fin!)
Ya tengo la llave:
¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO!
¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO!
¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO! ¡NEGRO!
¡NEGRO! ¡NEGRO!
¡¡¡¡NEGRA SOY!!!!
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